Aquellos que comenzamos a inspeccionar qué era esto de los blog por 2004, observamos asombrados como eran el espacio donde se discutía la invasión norteamericana en Irak, donde se publicaban las fotos que los diarios no querían imprimir. También vimos cómo los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos tenían su propio blog. Esto parece hoy una realidad establecida en nuestro país.
Así lo demuestra Página 12 hoy, en un artículo dedicado a los blogs de campaña. Todos los candidatos a presidente tienen su bitácora online. Por ejemplo, Roberto Lavagna -que alguna vez mencionamos aquí-, Eliza Carrió y Ricardo López Murphy.
Para ser rigurosos, Carrió se respalda en un espacio partidario, con gacetillas de prensa que sí respetan un orden cronológico inverso, similar al de las bitácoras.
López Murphy sí escribe en un blog propiamente dicho, con una impronta persona y con links que no se ven en otras bitácoras políticas, como es el "humor Pro". Al igual que Lavagna, tiene su propio espacio en YouTube para valerse de la publicidad viral que hoy gana la Red.
Pero sin dudas, quien va un paso adelante, es Francisco De Narváez, precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Por intermedio de Pablo Mancini, nos enteramos que el marketing político de este empresario devenido en político, puso un espacio de difusión en Second Life, ese mundo virtual que parece absorber al real.
Nuestra realidad nos muestra que en sólo dos años la realidad política de los Estados Unidos, de la mano de la tecnología, ya está instaurada en nuestro país. Y si la política ya se mueve a sus anchas por Internet, es hoy más que nunca donde los periodistas tenemos que tener nuestro espacio propio -individual o colectivo- para que la blogesfera periodística se transforme en un quito poder online, por afuera de las empresas periodísticas que ya tienen su espacio ganado.
Así lo demuestra Página 12 hoy, en un artículo dedicado a los blogs de campaña. Todos los candidatos a presidente tienen su bitácora online. Por ejemplo, Roberto Lavagna -que alguna vez mencionamos aquí-, Eliza Carrió y Ricardo López Murphy.
Para ser rigurosos, Carrió se respalda en un espacio partidario, con gacetillas de prensa que sí respetan un orden cronológico inverso, similar al de las bitácoras.
López Murphy sí escribe en un blog propiamente dicho, con una impronta persona y con links que no se ven en otras bitácoras políticas, como es el "humor Pro". Al igual que Lavagna, tiene su propio espacio en YouTube para valerse de la publicidad viral que hoy gana la Red.
Pero sin dudas, quien va un paso adelante, es Francisco De Narváez, precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Por intermedio de Pablo Mancini, nos enteramos que el marketing político de este empresario devenido en político, puso un espacio de difusión en Second Life, ese mundo virtual que parece absorber al real.
Nuestra realidad nos muestra que en sólo dos años la realidad política de los Estados Unidos, de la mano de la tecnología, ya está instaurada en nuestro país. Y si la política ya se mueve a sus anchas por Internet, es hoy más que nunca donde los periodistas tenemos que tener nuestro espacio propio -individual o colectivo- para que la blogesfera periodística se transforme en un quito poder online, por afuera de las empresas periodísticas que ya tienen su espacio ganado.
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